Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia

Se reza con un rosario común y dura unos diez minutos. Muchas personas la rezan a las tres de la tarde, la Hora de la Misericordia.

Rezarla ahora, guiado paso a paso

Paso a paso

  1. Para empezar

    En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

    Padre nuestro, Ave María, Credo.

  2. En la cuenta grande (antes de cada decena)

    Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.

  3. En las diez cuentas pequeñas

    Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

  4. Al final, tres veces

    Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.

  5. Oración final (opcional)

    Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros tu mirada bondadosa y aumenta tu misericordia en nosotros, para que en los momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos.

    Jesús, en ti confío.

    Diario de Santa Faustina, n.º 950

Padre nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Credo

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Rezarla ahora, guiado paso a paso